Los ordenados, Gervasio Portilla e Hilario Obregón, servirán al Pueblo de Dios en la Liturgia, la Palabra y en la Caridad.
14/04/2008
Obispo de Santander Mons. Vicente Jiménez Zamora, ordena a dos diáconos permanentes
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Los ordenados, Gervasio Portilla e Hilario Obregón, servirán al Pueblo de Dios en la Liturgia, la Palabra y en la Caridad.

.- En su ministerio serán colaboradores del Obispo y del clero y podrán ejercer múltiples servicios pastorales.

El obispo de Santander, Mons. Vicente Jiménez Zamora, ordenó ayer, domingo, como diáconos permanentes, a dos laicos de la diócesis: Gervasio Portilla García e Hilario Obregón Ruiz, ambos de 51 años de edad.

La celebración se ofició en la Catedral a las seis de la tarde, en el transcurso de una misa concelebrada por 88 sacerdotes y con el templo repleto de fieles, muchos de ellos familiares y amigos de los dos nuevos diáconos. El primero, Gervasio Portilla, está casado y es padre de una hija, y pertenece a la parroquia de Solares; por su parte, Hilario Obregón, es soltero y está vinculado a la parroquia de Santa María Reparadora de Santander. La Eucaristía se celebró coincidiendo con la Jornada, en la Diócesis, del Día del Seminario y de la Jornada Mundial de las Vocaciones.

El diácono recibe una gracia sacramental propia y sirve al Pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia, de la Palabra y de la caridad. Pueden realizar multitud de funciones pastorales que no impliquen consagrar o absolver pecados.

Homilía del Obispo

En su homilía, el obispo de Santander resaltó que “el diaconado que recibís es un ministerio para el servicio de Dios, de la Iglesia y de los hombres. Mediante la imposición de mis manos y de la oración de consagración, seréis configurados sacramentalmente con Cristo Siervo. También recibís una gracia especial para encarnar en vuestras vidas las actitudes del mismo Cristo, que no vino a ser servido, sino a servir y dar la vida en rescate por todos”, precisó.

Más tarde el prelado subrayó que los dos nuevos diáconos permanentes quedaban conferidos para “un triple servicio: el de la Palabra, el de la Eucaristía y el de la caridad”. En cuanto al primer servicio, los dos ordenados recibieron un Evangelio como símbolo de que “han sido constituidos mensajeros de la palabra de Cristo y para que convirtáis, en fe viva, lo que leéis, resaltó Mons. Jiménez”.

Respecto a la Eucaristía, aunque los dos diáconos no podrán consagrar, sí serán “colaboradores del obispo y de los sacerdotes en la celebración de la Eucaristía” y podrán dar de comulgar a los fieles.

Por último, en lo relativo a la acción caritativa, Mons. Jiménez destacó que su servicio se centraba en los “hermanos, especialmente en los más pobres y necesitados. Atender a las necesidades de los otros, solidarizarse con sus gozos y esperanzas; angustias y tristezas, son los signos distintivos de un cristiano y, de modo singular, de un diácono”. Asimismo les exhortó a que fueran “compasivos, solidarios, acogedores y benignos con los demás; dedicad a los otros -puntualizó-vuestras personas, vuestro tiempo, vuestro trabajo y vuestra vida”.

Funciones de un diácono

En la ordenación, los diáconos reciben una gracia sacramental propia y, en comunión con el Obispo y su presbiterio, sirven al Pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia, de la palabra y de la caridad. Es oficio propio del diácono, administrar solemnemente el bautismo, reservar y distribuir la Eucaristía, asistir al matrimonio y bendecirlo en nombre de la Iglesia. Asimismo están conferidos para llevar el viático a los moribundos, leer la sagrada escritura a los fieles, instruir y exhortar al pueblo, presidir el culto y oración de los fieles, administrar los sacramentales y presidir el rito de los funerales y sepultura.

Los dos diáconos, tras ser ordenados con la imposición de las manos del obispo y con el rezo de la plegaria de consagración, fueron revestidos con la estola diaconal y con la túnica (dalmática) propia de su orden. Tras esto se les entregaron sendos ejemplares de las Sagradas Escrituras.

Antes de concluir la misa, los nuevos consagrados, hablaron emocionados a los fieles y manifestaron su alegría por la nueva encomienda sagrada recibida. También recordaron a las personas que a lo largo de su vida habían influido en el discernimiento de su vocación, entre los que figuró el anterior obispo, Mons. José Vilaplana y el prelado actual, Mons. Vicente Jiménez.

GABINETE DE PRENSA

Santander, 14 Abril 2.008

Prensa Obispado de Santander, Tel : 942-36-73-90; 686-76-00-19; Fax: 942-36-74-00

1 Comentario:
julian cacua cabalero
Que Dios en su infinita misericordia guie por medio del Espiritu Santo a estos servidores de nuestra Iglesia Catolica, que el Señor continue enviando mas obreros a su mies incluyendome a mi. Amen.
04/10/2010
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